Holanda en familia – Parte 2

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Holanda en familia – Parte 2

2020-02-27T16:43:32+02:00 enero 21st, 2020|FAMILIA, VIAJES|

Después de unos días en la parte norte de Amsterdam, tocaba movernos hacia el próximo destino, nos desplazamos hacia el sur de la ciudad dirección Delft. Hicimos una ruta bastante equilibrada alternando días de campo con días en la ciudad. Fue un gran acierto porque no nos cansamos ni de una cosa ni de la otra.

  1. Monnickendam
  2. Duinrell
  3. Delft
  4. Plaswijckpark

Día 3 (2 de agosto)

Esa mañana teníamos que dejar el primer alojamiento y movernos hacia el siguiente destino. Para no cometer el error de los primeros días, fuimos a desayunar directamente al lugar donde Xavi se comió el bocadillo de tortilla el día anterior y comimos súper bien.

El día estaba soleado y en el puerto había una especie de feria de antigüedades, con juegos antiguos, demostraciones etc. Nos paramos a pintar unos zuecos de madera, uno para cada niña. Y de repente se puso a llover muchísimo! Aunque teníamos paraguas y chubasqueros, nos mojamos de arriba a abajo. Entonces ya nos fuimos para el coche hacia nuestro nuevo destino: Delft.

Pero para no hacer un trayecto tan largo decidimos hacer una parada en el parque de atracciones Duinrell que habíamos descubierto a través de Instagram. No sé muy bien cómo llegamos hasta allí pero vimos que este parque además de atracciones era también un parque de agua. Illa llevaba días insistiendo en que quería bañarse en la piscina, y decidimos hacer una parada.
Lo que no sabíamos es que para ir a la zona de aguas interior (hacía frío para bañarnos en el exterior, al menos para nosotros… la gente de ahí se bañaba sin problema) no abrían hasta las 16h de la tarde. El precio de la entrada era de unos 30€ por persona, muy caro teniendo en cuenta que no íbamos a sacarle partido porque las niñas eran demasiado pequeñas para subirse en la mayoría de las atracciones… Pagamos unos 85€ por las entradas, más la comida del interior. Con ellas subimos a la noria y poca cosa más, la verdad es que es un parque pensado para niños más mayores porque sí que hay zona de parques infantiles pero lo más interesante son atracciones donde yo ni me subiría de lo bestias que eran! Las descubrí paseando con Nina mientras papá y Illa entraron a la zona de aguas (para no pagar de nuevo los tres, pues el precio de la piscina iba a aparte). Chulo sí, pero no volvería con ellas.

 

Al salir del parque con las niñas rebentadas seguimos la ruta hacia Delft donde decidimos pasar una noche y así combinar días de campo y de ciudad.
Encontré el hotel a través de Booking igual que todos los alojamientos. Busqué un hotel que estuviera en el centro para poder salir a pasear o cenar y no tener que coger coche. La verdad que los hoteles en Delft no son baratos, pero mereció la pena la ubicación y lo auténtico que era. El Hotel Johannes Vermeer estaba situado en el canal más bonito de Delft y la habitación era muy auténtica porque tenía todos los techos inclinados. Igual que todos los hoteles y viviendas en Holanda, las escaleras son infinitas, altísimas!
En Delft salimos a pasear por ahí y a cenar cerca del hotel, a un restaurante italiano, que ya teníamos ganas de comer algo que nos gustara! La comida holandesa no nos conquistó… pero en la ciudad hay todo tipo de restaurantes para elegir.
En esta ciudad se respira una calma absoluta, aunque ya no sea un pueblo tan tranquilo como los del campo, sigue siendo una ciudad muy silenciosa y con mucho encanto.

 

Día 4 (3 de agosto)

Nos despertamos en Delft y pudimos desayunar en el mismo hotel porque lo teníamos incluído, escaso pero fue agradable desayunar en el porche con vistas al canal. Desde luego el canal que estaba en frente de nuestro hotel era el más bonito de la ciudad. Os lo recomiendo si os queréis alojar en Delft.
Paseamos por los alrededores del hotel, había mercado ese día (sábado) y era bastante completo: flores, pan, fruta, ropa, marroquinería… un poco de todo y mucho ambiente. En el centro hay muchos restaurantes y bares donde desayunar y tomar algo. Una de mis seguidoras me recomendó ir a comer el mejor apple pie de Holanda en un restaurante que se llamaba Kobus Kuch, nosotros ya habíamos desayunado cuando leí el mensaje pero pasamos por delante y era uno de los más concurridos con terraza en una plaza llena de restaurantes con mucho ambiente, gente paseando…  ya que el mercado quedaba muy cerca.
Yo quería comprar unos bulbos para llevar a mi madre (una de los objetivos de nuestro viaje) pero resultó que no encontramos ninguna paradita de flores ni ninguna tienda donde comprarlos. En Amsterdam sí que los encuentras en todas partes pero en Delft no hubo manera, tuvimos que comprarlos finalmente en el aeropuerto a la vuelta.

Delft me pareció una ciudad preciosa, de hecho todas las ciudades y pueblos en Holanda tienen un encanto especial, me fascina su arquitectura y cómo combinan el aspecto industrial de sus casas y edificios con las plantas que decoran las fachadas de las casas y todas las calles. Es algo que me maravilla cuando he viajado por el  norte de Europa… El tocho oscuro me tiene enamorada. Me habría parado en cada uno de sus rincones para hacer fotos con fondos bonitos, con paredes y puertas especiales… 

Después de dar un paso por las calles maravillosas de Delft decidimos coger el coche y marcharnos rumbo a nuestro próximo destino más al noreste de Holanda. Tuvimos la mala suerte de haber aparcado en una zona de pago que no estaba indicada y nos encontramos una multa de más de 90€!!!

 

Nuestro objetivo en este viaje era hacer trayectos cortos de no más de dos horas, y por esta razón siempre programamos alguna parada. La próxima parada la hicimos en el parque Plaswijckpark situado en la ciudad de Rotterdam, nos venía de paso en nuestro trayecto saliendo desde Delft (lo encontramos gracias a el blog de Estoreta que habló de él hace un par de años). Para movernos nos llevamos el cochecito Buggy XS de Easywalker porque es el más compacto que tenemos para viajar, y también la mochila tamaño toddler de Kangura portabebés que nos fue ideal para portear tanto a Nina como a Illa alguna vez que se cansaba y pedía brazos. Aunque yo no puedo con ella ni en mochila ni sin ella, a Xavi le era comodísima (mejor que llevarla en los hombros) y es que las mochilas toddler aguantan a niñ@s de hasta 5 años!

Plaswijckpark no es un parque de atracciones ni temático como los que os he enseñado anteriormente, sino que es simplemente un parque «a lo grande». Había todo tipo de juegos infantiles como en cualquier parque infantil pero en un espacio mucho más grande, muy verde y abierto. Y por supuesto con muchas cosas más que en un parque al uso. Además de zonas de arenales, columpios, etc,  había también colchonetas de agua para saltar al aire libre, enormes columpios, un tiovivo e incluso un pequeño zoo con animales, barcas para pasear un ratito por el largo… en fin, en Holanda hay muchísimos sitios pensados para ir con niños y este era uno de los más sencillos pero realmente era increíble.
Este parque tenía un precio de unos 12 € más o menos así que era de los más baratos. Comimos en el mismo parque, en el restaurante. Igual que en todos los sitios donde habíamos comido, realmente la comida no es el fuerte de este país. En todas partes servían comida basura que a las niñas les encantaba, por supuesto, y a nosotros de vez en cuando también, pero al final acabamos acabamos aburriendo comer hamburguesas con patatas fritas o nuggets, había muy poca variedad para elegir.


Por la tarde llegamos al próximo destino que no lo sabíamos pero fue nuestro favorito de todo el viaje.

 

Alojamientos y restaurantes

Kobus Kuch, el mejor apple pie de la ciudad

Hotel Johannes Vermeer, Delft

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Puntos de interés

Duinrell, parque de atracciones

Delft

Plaswijckpark, gran parque infantil